Hola, queridos seguidores:

Espero que os vaya bien la semana, y que estéis disfrutando de la maravillosa primavera que está haciendo (aunque tardara un poco en empezar, parece que ahora sí ha llegado, ¿no?).  Pues genial. Me alegro. Os lo digo porque yo no la he podido disfrutar. Resulta que estoy enfermo. No sé cómo, pero sí. Pero ¿no deben ser las enfermedades cosa del invierno, de las temporadas feas del año, cuando hace frío y el sol no sale por detrás de las nubes? ¿Cuando no podemos hacer más que quedarnos en casa viendo películas, o salir abrigándonos hasta el cuello para no coger la gripe que anda por ahí? ¿No es casi previsible que pillemos algo durante estos tiempos? ¿A que no fastidia tanto? (Bueno, que sí que fastidia pero lo aceptamos como parte de la vida, ¿no?). Bueno, pero ¡no en primavera! La primavera es para salir fuera a tomar el sol, pasar el día en el parque o hacer algo de deporte. Es para tardes de cañas, plaza, terrazas y paseos. No es para estar tendido en la cama con tos, con fiebre, con dolores, tomando todo tipo de porquería para intentar curarte...

Pero bueno, así es la vida. Seguiré tirando. Pronto volveré...