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Terra
La Coctelera

Madrid se vive en la calle

Venir a Madrid por primera vez le puede parecer bastante agobiante a cualquiera. Los museos, la historia, la gastronomía, y eso que no hemos mencionado los estudios...

Pero no os desesperéis, queridos futuros alumnos de la sede Prim, en esta guía encontraréis algunas delicias madrileñas que os pueden ayudar a conocer esta gran ciudad. O al menos una sugerencia. Por ejemplo...

Como sugiere el título, Madrid se conoce andando. Con un centro muy manejable con muchos puntos de interés cercanos, la primera cosa que hay que hacer nada más llegar es dar un paseo por el centro. Así podréis conocer todos los sitios históricos que habréis estudiado en vuestras guías de un tirón, con tiempo de sobra para unas cañitas en una terraza de la Latina. Luego sería interesante volver a los mismos sitios de noche para ver cómo cambia el ambiente, la gente, y el rollo en general. Cambiará mucho, pero el espíritu de la ciudad seguirá igual.

Pero dar un paseo no es tan fácil como quizá parece. No, no, pasear por Madrid requiere mucho más que un par de piernas sanas y un alma exploradora. Por la calle de la capital se puede conocer mucho más que las mejores rutas. Se puede conocer a la gente. Por eso os digo que vayáis con las antenas puestas, como se suele decir. Cuando vayáis por la calle, dad tiempo para notar las cosas que veáis a vuestro alrededor, ver la gente que os rodee, los sitios por los que paséis, las conversaciones que pilléis. Dad tiempo para escuchar, contemplar, oler, sentir. Porque Madrid más que nada se vive en la calle, con la gente que le da su morbo. Ese no sé qué de carácter, alma, historia y cultura que hace que sea Madrid una de las ciudades más interesantes del mundo te dará un ejemplo de cómo es el lugar que vais a llamar vuestro durante el próximo año.

Id a la calle y os haréis una idea.

Me piro

Buenooo...parece mentira pero llevamos ya más que dos meses aquí en la blogería. Lo que parece aún más alucinante es que sólo nos queda poco más que un mes para que se finalice el curso.

Vaya.

Eso sí, un mes después de que volvamos de las vacaciones. ¡Sí! ¡Las vacaciones! Qué emoción, ¿no? Bueno, no diría que soy uno de esos que va contando los días que faltan para que vuelva a su tierra, pero sí, siempre estoy consciente de las fechas y los días que voy a tener libres. Las vacaciones son una oportunidad. Son más que un par de días (o en nuestro caso semanas) de descanso, para dejar los estudios un poco y relajar, o para recuparar esfuerzos para el recto final del curso. Por supuesto son todas y cada una de esas cosas. Pero para nosotros como estudiantes aquí en España por lo menos, las vacaciones dan una ocasión de explorar. Dos semanas son mucho tiempo. Dentro de la península se puede ver una multitud de cosas en dos semanas. Hasta se podría hacer una recorrida de casi todo el país, si es que uno quisiera...

Seguro que cada uno ya tiene su plan para estas semanas, y espero que disfrutéis de todo, sea lo que sea. Yo por mi parte vuelvo a EEUU, pero no directamente a casa. Me voy a California, para tomar un poco de sol, recargar las pilas un poco, y claro, para jugar al tenis. En el pasado no me emocionaba demasiado volver a mi país para las vacaciones, siempre creía que podía encontrar algo más divertido por este lado del charco...y el caso es que sí, muchas veces aprovechaba de mi tiempo en Europa para hacer y ver cosas impresionantes. Pero ahora que llevo más tiempo viviendo aquí, la idea de volver a casa no me desgusta tanto como antes. Poder estar con la familia, tranquilamente, sin preocupaciones ni trabajo, solamente para descansar y disfrutar de estar con ellos es una cosa que he llegado a apreciar mucho. Viviendo fuera a veces nos olvidamos de las oportunidades que se nos han afortunado. Y a veces nos enrollamos tanto en nuestra vida aquí que se nos olvida las comodidades de casa. Ahora bien, seguro que después de dos semanas ahí no veré el momento de volver a España. Pero mientras tanto, voy a disfrutar de mi tiempo ahí, de mi familia, y eso sí, del descanso.

¡Que lo paséis bien todos!

Desde la enfermería...

Hola, queridos seguidores:

Espero que os vaya bien la semana, y que estéis disfrutando de la maravillosa primavera que está haciendo (aunque tardara un poco en empezar, parece que ahora sí ha llegado, ¿no?).  Pues genial. Me alegro. Os lo digo porque yo no la he podido disfrutar. Resulta que estoy enfermo. No sé cómo, pero sí. Pero ¿no deben ser las enfermedades cosa del invierno, de las temporadas feas del año, cuando hace frío y el sol no sale por detrás de las nubes? ¿Cuando no podemos hacer más que quedarnos en casa viendo películas, o salir abrigándonos hasta el cuello para no coger la gripe que anda por ahí? ¿No es casi previsible que pillemos algo durante estos tiempos? ¿A que no fastidia tanto? (Bueno, que sí que fastidia pero lo aceptamos como parte de la vida, ¿no?). Bueno, pero ¡no en primavera! La primavera es para salir fuera a tomar el sol, pasar el día en el parque o hacer algo de deporte. Es para tardes de cañas, plaza, terrazas y paseos. No es para estar tendido en la cama con tos, con fiebre, con dolores, tomando todo tipo de porquería para intentar curarte...

Pero bueno, así es la vida. Seguiré tirando. Pronto volveré...

Bendita Afición

Bueno, como ha vuelto la primavera y todo el mundo se ha puesto más contento con todo, pensé en escribir algo...un poco más deprimente.

Así es, voy a escribir sobre el Atleti.

Ahh, Atleti, cómo juegas con mi corazón. Para los que no estén enterados, el Atlético de Madrid es posiblemente el club de fútbol más sufrido de toda España. A pesar de una gran afición, parece que los colchoneros nunca pueden acceder a un nivel más digno que su puesto como el segundo equipo de la capital. En fin, parece que todos los años empiezan iguales, prometen, grandes esperanzas, y luego llega el bache anual, que a veces se convierte en crisis, y nos relega a la mediocridad.

Pues este último fin de semana se jugó el derbi. Llevábamos casi una década sin ganar al Madrid en el Bernabeu y después del partido del sábado tendremos que esperar un año más. El partido fue clavado a la temporada: un buen comienzo nos tenía a todos soñando con la victoria. Marcamos en la primera mitad y llegamos al descanso ganando 0-1. Pero la suerte no podía durar más, tocaba la remontada. El Madrid marcó en la segunda parte, pero claro, en fuera de juego. Sólo con el Atleti. A pesar de este palo seguimos luchando para conseguir la victoria. Sabíamos que éramos capaces, ya que lo logramos la jornada anterior contra el Barça. Pero claro, con el Atleti nunca es fácil. Hasta seis ocasiones de gol después del empate, unas cuantas en la bota de nuestro supuesto crack, el Kun Agüero. Pero nada. Se quedó así. Empate y a lamentar. Y esperar. Pero seguiremos así, porque es la vida que hemos elegido (bueno, algún día os tendré que contar POR QUÉ elegí yo esta vida pero eso ya es otro cantar) .

Mañana toca la Champions. A ver si hay suerte. Ya va siendo hora.

Si fueseis catalanes...

Este fin de semana se hizo una fiesta en mi casa. La montó mi compañero de piso para su cumpleaños y invité a algunos de mis amigos de Middlebury. En un momento no muy avanzado en la noche (sólo había como seis personas en el salón, tres de Prim), estuvimos charlando y de repente algunos de los españoles se pusieron a hablar a susurros. Cuando preguntamos de qué estaban hablando confesieron que les había impresionado que hablaramos en español. Bueno, impesionar, sorprender, extrañar...en fin, todos estos verbos.

No es una reacción sorprendente. Ver a un grupo de extranjeros -y encima un grupo de americanos- hablando en una lengua que es la suya propia tiene que extrañar. ¿Por qué no habarían en su idioma? uno pensaría. Supongo que por un montón de motivos. Nosotros desde luego tenemos nuestra querida "palabra de honor", aunque me gustaría creer que de no haber firmado ese papelito algunos de nosotros seguiríamos cumpliéndola. También está la cuestión del entorno. Si estás en una sala con otro americano con un nivel medio de español y cuatro españoles, ¿vas a hablar con el americano en inglés todo el rato? ¿No inhibiría bastante el ritmo de la conversación? Yo por mi parte sé la respuesta. Supongo que depende del hablante. Pero entonces uno de los amigos dijo algo que me hizo pensar aún más:

<<Si fueseis catalanes os hablaríais en catalán>>.

¿¿De verdad?? Hombre, no tengo experiencia con el tema pero yo creería que si dos catalanes estuvieran en un ambiente social con otros hispanohablantes, pues se hablarían en castellano, a no ser que quisieran a comunicar algún detalle privado. Como el castellano en las regiones que tienen su propia lengua (Cataluña, Galicia, País Vasco) es una especie de L1a, me parecía que no sería tan raro que dos personas que compartieran dos lenguas maternas se comunicasen en cualquiera de las dos, dependiendo, claro, de su entorno.

Pero el amigo insistió. Me extrañó porque siempre he visto a los españoles de regiones con idiomas propios como bilingües. Y puesto que el bilingüismo es una cosa que me fascina y me da mucha envidia, me emocionaba darme cuenta de que yo sí podía intercambiar los dos idiomas, da igual con quien hablara...como creía que hacían los españoles bilingües.

Está claro que el tema tiene muchas capas. La educación, los años vividos en una región versus otra, y claro, la identidad. Pero me gustaría saber lo que opináis del tema.

Ya es primavera

Hoy vi una de esas vacas que últimamente se encuentran por las calles del centro. Ya sabéis a qué me refiero. Son obras de arte. Cada una tiene un tema distinto supongo, que corresponde a la zona o al artista. En esta vaca ponía <ya es primavera>.

Bien.

Aunque no sé cuánto confío en las habilidades prognósticas de las vacas de plástico, me alegro de que alguien lo haya proclamado. Ya es primavera. Ayer comí en mi balcón, tomaba el sol y escuchaba a las masas que acudían a mi plaza a disfrutar de un poco de aire en sus horas libres. Incluso me puse un poco morenito. Tiene que ser ya primavera, aunque no haya sido por lo que dijera una vaca. Casi estamos en marzo y después de (para Madrid) un invierno bastante duro, creo que ha llegado la hora de tardes al sol, comidas de tres horas, días en el parque, y todo que hace que la primavera en Madrid sea una maravilla.

El otro día alguien me comentaba la supuesta llegada de esta temporada tan deseada y decía: <ahora lo decide todo El Corte Inglés. La gente ve los anuncios y dice, ahh, claro, que si pone ya es primavera en los carteles, pues ¡tiene que serlo! No hay nada más importante que El Corte Inglés...>.

Bueno. Estoy de acuerdo en que a veces el <comercialismo> nos lleva a unos, digamos, <estados de mente> un poco extraños. Pero por lo menos este año parece que podemos gozar del hecho de que las dos llegadas -la de los anuncios, y la de la temporada- se hayan coincidido.

Ponte cascos, pesado

Hoy unas quejas. Bueno, realmente son cosas que he notado por ahí que me tocan un poco las narices...

Antes de empezar me gustaría deciros que en general no tengo ningún problema con el..."comportamiento público" aquí en Madrid. Es decir, la gran mayoría de la gente me parece muy cortés, muy bien educada, total, muy maja. En principio me molesta más cómo se comportan los paisanos míos, en la calle, el metro, y por supuesto en los sitios de diversión nocturna. A veces dan ganas de ocultar la identidad de uno, ya os lo digo.

Pero en fin, a lo que yo iba...como ya os parecerá clarísimo, observo muchas cosas durante mis movimientos diaras, ya que paso mucho tiempo en espacios públicos (la calle, el metro, etc). Y una cosa que no he llegado a entender todavía -y por cierto una cosa que en mi experiencia es algo puramente europeo- es el hábito de llevar algún tipo de aparato electrónico que pone algún tipo de música, y escucharla ¡A TODO VOLUMEN! Y claro, cuanto peor la música más alto el volumen.

¿¿POR QUÉ?? Oye, chaval, sé que a ti te encanta ese techno insorportable que sale de ese altavoz de un centímetro, seguro que la calidad es la mejor del mercado. Y puede que te mole tu música tanto que no quieras pasar ni un minuto sin ella, pero porque no puedas vivir sin esos ruidos ¿te crees que nosotros también queremos escucharlos? ¡¡PONTE CASCOS POR DIOS!!

En fin, ahora me siento mejor.

Alma inquieta

Algo que me ha pasado bastante a menudo durante mi tiempo aquí acaba de suceder de nuevo. Quería hacer un viaje y buscaba la mejor manera de hacerlo, y desde luego, el mejor precio. Supongo que sí, viajar ha formado una parte importante de mi vida aquí. En tres años he tenido la suerte de conocer muchas regiones de España, y varios países europeos, por todos los medios de transporte. Avión, tren, autobus, coche, he estado en todos, conociendo las ciudades y los pueblos del continente, y he recorrido las carreteras y utilizado ferrocarriles en todas las formas posibles. Quizá tiene que ver con vivir en el extranjero, o a lo mejor es el encanto de España y Europa en general; pero cada cuatro o seis semanas me entran ganas de hacer la maleta y buscar una nueva experiencia, una nueva aventura. Es una de las razones por las que me mudé aquí, una vida nueva y única. Incluso ahora que mi vida se ha convertido en algo más normal, más tranquilo, todavía siento ese deseo de ver cosas nuevas.

Pero claro, a veces nuestra vida cotidiana nos limite. Así ha sido esta vez. A pesar de los deseos, la experiencia y el conocimiento de todos los tipos de transporte, no he podido encontrar ni un autobús, tren o vuelo que quepa dentro de mi presupuesto. De no ser siempre una cuestión de dinero...

En fin, seguiré soñando con tierras lejanas, olores nuevos, experiencias únicas. Porque así soy yo, supongo. Y siempre que haya una oportunidad de lanzarme al camino ahí estaré. Buscando inspiración, quizá un tema para una entrada. Con tal de que tenga la cartera llena, eso sí...